¿Cuánta privacidad estamos dispuestos a renunciar a cambio de redes sociales gratuitas?

Autor: José Luis Becerra Pozas
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Si usted sabe que cada anuncio que ve responde a los productos exactos que quería, ¿a qué estaría dispuesto a renunciar?, ¿estaría dispuesto a publicar su dirección de casa para que otros lo vean?, ¿su nivel de ingresos?, ¿su fecha de nacimiento?, ¿estaría dispuesto a decir todo en Internet?

Para la mayoría de nosotros, la respuesta automática es “no”, pero la realidad de los medios de comunicación social no está demasiado lejos. Algunas plataformas como Facebook se basan en publicidad dirigida para mantener el servicio gratuito.

Usted podría argumentar que es un pequeño precio a pagar por la capacidad de conectarse a prácticamente cualquier persona en el mundo, y seguro, la publicidad en sí misma no es inherentemente mala. Pero cuando la publicidad cruza la línea e invade la privacidad, los consumidores tienen que hacerse preguntas duras sobre qué datos personales están dando.

Facebook y otras plataformas similares son empresas con fines de lucro, lo que significa que son como cualquier otra empresa. En su industria en particular, se basan en fragmentos de datos que rastrean dónde ha estado conectado y lo que ha estado buscando. Este seguimiento se justifica de la siguiente manera: si busca un asiento de seguridad para la ducha, sería genial ver anuncios de marcas que venden este producto y cuáles tienen las calificaciones de seguridad más altas.

Sin embargo, si la búsqueda es más personal, probablemente no desee que Facebook destaque su actividad y la divulgue a través de toda su actividad en Internet.

Imagínese la búsqueda de información sobre una condición médica grave u opiniones políticas impopulares. ¿Qué pasa si usted se sentó en su escritorio en su hora de comida y buscó instituciones para rehabilitación de pacientes drogadictos u opciones de elección reproductiva? Imaginar un escenario de pesadilla en el que una mujer busca en línea abogados de divorcio o información sobre los centros de violencia doméstica, qué ocurrirá cuando otra persona utilice su computadora.

El adagio que “nada se ha borrado o es privado en Internet” puede ser verídico. Pero, ¿por qué estamos alentando activamente a los usuarios de redes sociales a ser cautelosos, como si este tipo de rastreo y recopilación de datos fuera inevitable? No es egoísta oponerse a que los anunciantes sepan qué preocupaciones de salud tiene. Tampoco es erróneo no querer que su empresa sepa acerca de estas preocupaciones específicas de salud, especialmente si usted las administra adecuadamente y no afectan su capacidad para hacer su trabajo. En definitiva, usted tiene todo el derecho de no querer ser rastreado y seguido.

Sin embargo, eso es exactamente lo que se pide a los usuarios de Internet que hagan a cambio de medios sociales “libres”. Los expertos que han hablado en favor de la publicidad dirigida sólo hablan de los beneficios que tiene para los demás, como “mejores resultados de los motores de búsqueda”, una “mejor analítica” o un “”mejor software.

Pero no hablan de que sus datos personales terminan en un servidor en algún lugar, almacenados por una cantidad ilimitada de tiempo, accesible por cualquier persona y con los medios para entrar en ella.

La privacidad es de vital importancia, y no es algo a lo cual uno deba renunciar tan casualmente.

Eva Velasquez, CIO EEUU

 

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