Puntos básicos que el CIO debe tener en cuenta para el éxito de TI

Autor: Redacción CIO México
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La gestión de la parte de sistemas de una empresa ha evolucionado considerablemente en los últimos tiempos. De ser un departamento poco menos que aislado, que se relacionaba con los otros únicamente en momentos puntuales de problemas o cargas de trabajo intensas, ha pasado a parte integral de la organización.

La transformación digital hace que, del mismo modo que en la vida diaria se refleja la creciente importancia de la tecnología, esto también suceda en los trabajos. 

En consecuencia, el rol del responsable de la parte de sistemas de la compañía ha cambiado. En su perfil ha ganado peso la capacidad para mantenerse al día en innovación y aplicarla a la organización, pero también otros aspectos como su habilidad para comunicarse y transmitir, tanto a su propio equipo como a otros departamentos, la importancia de determinados conceptos tecnológicos.

Su puesto en la junta directiva también es diferente a cómo se veía hace unos años, ya que su gestión está cada vez más integrada en la parte de negocio y, por tanto, se han ampliado sus relaciones con otros altos cargos. 

Para que este nuevo orden no pase factura al CIO y a su personal, Capgemini ha elaborado una “guía al éxito”, en la que contempla una serie de puntos esenciales para que el líder de la parte de TI consiga que su equipo se desempeñe correctamente.

En esta plantilla, el primer paso sería tener el control, que explica a través de dos patas clave: garantizar una ejecución realista del presupuesto y mantener el dominio en la creación y uso de los datos.

En relación a la partida de gastos, el CIO debe realizar una gestión consciente de la inversión en innovación y conocer los costes que conlleva, sin que le cueste adaptar el flujo de dinero a las demandas reales y realizar los ajustes necesarios si es necesario. 

Tan importante como la capacidad de control es la agilidad comercial. Para la firma, esta viene principalmente de la mano de acuerdos de nivel de servicio y acuerdos de nivel operativo (SLA y OLA), que permiten adecuar las soluciones al negocio. La parte de sistemas debe estar capacitada para desplegar y adaptar rápidamente las soluciones necesarias, en función de cómo evolucionen las necesidades.

Pero no sólo importa la velocidad: el CIO debe garantizar que la infraestructura sea confiable al máximo, con elevados estándares de seguridad, resistencia y disponibilidad.

Además, tiene que ser accesible para toda la empresa, evitando caer en estructuras aisladas tipo silos.

Todo esto debe reflejarse en la capacidad para generar valor. Una gestión de la TI exitosa debe contemplar la minimización de obstáculos, como posibles cuellos de botella o dilatación de los tiempos de entrega, para que los proyectos se puedan ejecutar lo más ágilmente posible y, así, extraer beneficios.

Aquí juega un papel importante la introducción de automatización, que permite reducir la carga de tareas redundantes a las que se enfrenta el equipo y destinar esos recursos a labores de los que se extraiga valor.  

Evidentemente, esta guía no es un esquema inmutable y seguro hacia el éxito. Sin embargo, en la gestión de la TI es fácil que el día a día haga que se difumine una visión estratégica de negocio o a largo plazo.

Plantearse estos puntos como elementos que revisar periódicamente puede ayudar a reconducir el trabajo y mantener un enfoque global, que ayude a dar el mayor valor posible a la parte digital de la organización.

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