Connect with us

Cloud Computing

A 15 años de que surgiera el término ‘Cloud Computing’, ¿qué estamos haciendo con esta tecnología y qué consecuencias tiene resistirse a su adopción?

José Luis Becerra Pozas

Published

on

Este mes se cumplen 15 años del momento en que Eric Schmidt, fundador y entonces CEO de Google, utilizara el término “Cloud Computing” en el escenario del Search Engine Strategies Conference de aquel 2006.

Ese momento, cimentado por el lanzamiento de Elastic Compute Cloud (EC2) de AWS, marca un parteaguas en la historia de la tecnología.

Desde entonces, “la Nube” ha tomado nuevas formas y dimensiones: primero, con el almacenamiento bajo demanda y cómputo elástico, seguido de arquitecturas serverless y autoescalamiento al principio de la década pasada. Hoy, la vemos presente con la Inteligencia Artificial (IA) como servicio, streaming de datos y sistemas basados en eventos al alcance de cualquier persona.

El avance y visión de esta tecnología ha significado un cambio fundamental que no se limita a las alternativas que brinda a ingenieros o encargados de áreas tecnológicas. Es evidente también para empresarios y emprendedores en todos los niveles e industrias.

La razón es simple: los servicios en la Nube han permitido que las empresas se dediquen a su core business y encuentren maneras más ágiles para agregar valor a sus productos, optimizar procesos y disminuir significativamente el time to market de sus innovaciones.

Es así que hoy podemos hablar de una tendencia de “legolización”, es decir, de oferta de servicios modulares y complementarios como si fueran piezas de Lego, la cual está presente en todo tipo de industrias, ya sea marketing, logística y hasta los bienes raíces comerciales.

De tal forma, los equipos de desarrollo simplifican la tarea de implementar y mantener estas soluciones, abriendo todo un nuevo panorama para aprovechar su potencial y llevar a cabo nuevos planes e ideas de negocio al tener a nuestra disposición un universo de herramientas y servicios de software integrados, que van desde la autenticación y autorización de usuarios, envío de campañas de correo electrónico y SMS, búsquedas de texto arbitrarias, entre muchas otras.

Después de década y media, la Nube ha probado ser el futuro por lo que estamos entrando decididamente a la zona de la mayoría temprana en la curva de adopción.

En México y el mundo, muchas empresas aún tienen dudas relacionadas con la migración a la Nube, ya sea por preocupaciones sólidamente fundamentadas o por un simple miedo al cambio.

Ante esto, los directores y responsables de Tecnología en las organizaciones tienen un gran reto: evaluar a conciencia los cuestionamientos y comunicar efectivamente los enormes beneficios del desarrollo de aplicaciones en la Nube.

Dos elementos para resistirse a emplear la Nube

La resistencia a la Nube es un efecto de los muchos mitos divulgados, con una cierta dosis de realidad, pero sin el contexto necesario para dejar en claro la “problemática” real.

Básicamente, se concentran en dos elementos: costo y seguridad.

Respecto al primero, los costos de operación de servicios en la Nube, en la amplia mayoría de los casos, serán menores que la operación de infraestructura on-premise.

En otras palabras, la empresa no tiene qué pensar (ni costear) el mantenimiento de los equipos, la actualización de hardware y software, el espacio físico, personal de administración, operación, monitoreo o seguridad, la infraestructura de soporte para alta disponibilidad como redundancia de energía eléctrica y conexión a Internet… Todo esto corre por cuenta del proveedor.

Aunque es cierto que siempre existe la posibilidad de incurrir en sobrecostos debido a errores de configuración (a veces aterradoramente fáciles de cometer), los proveedores ofrecen la documentación, entrenamiento y herramientas necesarias para evitarlo.

Los costos de migración se alinean específicamente a cada sistema, con la ventaja de que los proveedores ofrecen un gran número de incentivos, como periodos sin cargo a sus clientes o hasta equipos de desarrollo destinados a realizar la migración sin que esto signifique un reto mayor para las empresas.

Respecto a la seguridad de los sistemas y la información en la Nube, el Well Architected Framework de AWS describe este punto de una manera muy concreta:

“La seguridad de la Nube es responsabilidad del proveedor, la seguridad en la Nube es responsabilidad del cliente”.

Esto quiere decir que mientras que los proveedores tienen la obligación de garantizar la seguridad de la infraestructura y ofrecer las herramientas necesarias para que sus clientes puedan tener los estándares más altos de seguridad, los clientes también deben adaptarse y reforzar buenas prácticas en la ejecución.

Son muy pocos los casos de uso en los que un proveedor de servicios en la Nube no sea recomendable para alojar parcial o totalmente la carga de trabajo de aplicaciones modernas.

Año con año, los equipos de tecnología verán las desventajas de no aprovechar el potencial de la Nube, las cuales pueden manifestarse como el lanzamiento de productos y servicios más atractivos por parte de la competencia, tanto como en un rezago competitivo dentro de su propio personal: los nuevos talentos no manejan sistemas ya obsoletos.

El futuro de esta tecnología es extremadamente prometedor y el resultado de su implementación, en todos los ramos de industria y gobierno, se verá reflejado en el día a día de los usuarios digitales, cuyos estándares son cada vez más exigentes.

__________________

El autor de este artículo, Francisco Catalá, es Chief Technology Officer (CTO) para SkyAlert.

Advertisement
Advertisement

VIDEOS

Resources

Advertisement

Recientes

Advertisement