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Movilidad

¿De qué forma la tecnología transforma los peajes?

José Luis Becerra Pozas

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La pandemia de COVID-19 paralizó el mundo en más de un sentido. A medida que, en su mayoría, los viajes diarios al trabajo se pospusieron por lo que hubo una reducción del tránsito notable.

Sin embargo, la afluencia vehicular en todo el mundo todavía se enfrenta a una población de alrededor de 1,400 millones de automóviles y México no es la excepción, pues de acuerdo con datos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) al cierre de abril de 2021, se recuperó el 93% de los aforos de vehículos. Esto nos indica que la situación es temporal.

Dado que la congestión a nivel mundial se está convirtiendo en un problema importante y que se prevé que dos tercios (68%) de la población mundial vivirán en áreas urbanas para 2050, el tráfico de la ciudad se volverá aún más abrumador a menos que se haga algo.

La evolución del peaje

Durante siglos, el peaje se ha utilizado para cobrar los pagos de las rutas interurbanas y la implementación de nuevas tecnologías ha hecho que las estaciones de peaje evolucionen en los últimos años. De hecho, en las últimas décadas, el alejamiento de los sistemas tradicionales orientados al efectivo ha permitido que el peaje se mueva cada vez más de la modalidad “entre ciudades” a la modalidad “intraciudad” por lo que se reduce el número de automóviles en las carreteras y contribuye en generar ingresos para las ciudades.

Cómo crear una ciudad fluida

Según McKinsey, el dilema más urgente del transporte privado dentro de las ciudades es el equilibrio entre asequibilidad y eficiencia una vez que se alcanza la capacidad de las carreteras. Aquí es donde entra la movilidad inteligente para reducir la congestión, sin aumentar las barreras que impiden a los ciudadanos usar sus automóviles.

Por ejemplo, para las autoridades que buscan controlar la entrada a una ciudad, la cabina de peaje tradicional podría ser la forma más sencilla de hacerlo. Sin embargo, está claro que los métodos antiguos y engorrosos no serán suficientes en el mundo cada vez más móvil de hoy y, a menudo, provocan una mayor congestión, usuarios de carretera insatisfechos y, en definitiva, la pérdida de ingresos.

Por eso el cobro de peajes electrónico se vuelve crucial. Este método permite a los automovilistas pagar los peajes sin detenerse y se ha desarrollado de diferentes formas en todo el mundo. El más avanzado es el sistema de flujo libre, donde los datos se intercambian entre la tecnología de microondas DSRC (comunicaciones dedicadas de corto alcance) o una baliza infrarroja instalada por encima del nivel de la carretera y una etiqueta o placa en el automóvil del conductor. Para que esto funcione, el sistema necesita una solución como PITZTM de Thales, que pueda combinar el análisis de los flujos de tránsito con un sistema transaccional de alto rendimiento y con ello evitar que los automovilistas se detengan y obstruyan la carretera.

De hecho, los sistemas de cobro por congestión vinculados a zonas dentro de áreas urbanas se han vuelto mucho más comunes que los tradicionales en los complejos de peajes físicos.

Esto lleva al peaje electrónico dar un paso más allá, ya que combina la tecnología DSRC (balizas y etiquetas) para usuarios habituales con el reconocimiento automático de la matrícula para usuarios ocasionales.

Permite a los usuarios habituales tener una experiencia diaria fluida, al tiempo que crea un sistema simple para monitorear y rastrear con precisión a los visitantes o usuarios esporádicos.

El apoyo a nuevas políticas

Al igual que la tecnología en sí, la velocidad con la que cambian las políticas requiere que los sistemas de peaje se adapten a éstos. Por ello, para que una política funcione se necesita una solución inteligente de gestión del tránsito que organice los flujos prioritarios en la ciudad para diferentes tipos de vehículos. Sin embargo, para tener éxito, cualquier solución debe incluir tecnologías como el análisis de video avanzado y la clasificación de vehículos.

En este sentido, el sistema debe poder detectar cuántas personas hay en un automóvil y, al mismo tiempo, si se trata de un autobús, un taxi o una bicicleta. Sólo después de que esto sea implementado, las ciudades podrán desarrollar con confianza múltiples políticas que pueden ir desde carriles para viajes compartidos hasta políticas específicas de transporte público en toda la ciudad. Afortunadamente, estas soluciones, como SAVARITM, de Thales, ya existen.

Un sistema sano y conectado

Si bien los gobiernos motivan el uso del transporte público, en los próximos años los automóviles seguirán dominando la escena. A medida que los gobiernos buscan introducir nuevos sistemas y perfeccionar los existentes para reducir la congestión y mejorar la sostenibilidad, deben invertir en tecnologías capaces de mejorar la experiencia de los conductores.

También es importante recordar que la base de todo esto es aprovechar los datos en los momentos adecuados desde la anticipación de patrones de tránsito hasta la comprensión de si los sistemas están funcionando de manera correcta. Un análisis de datos correcto también puede impulsar la próxima generación de inversiones y sistemas de movilidad preparados para el futuro para los años venideros.

La evolución de las autopistas ha sido un proceso paulatino. A medida que la congestión del tránsito ha ido creciendo algunos países han adoptado soluciones y conforme avancemos, la atención se debe centrar en los sistemas inteligentes. Estos no sólo ayudarán a los líderes a hacer frente a la congestión, a cuidar el medio ambiente y a continuar generando ingresos, sino que también crearán un sistema eficiente que brinde una experiencia fluida para los conductores.

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Nadia González, vicepresidenta de Thales para América Latina y Country Director de Thales en México.

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