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“¡No sin mi camarero!”

Redacción CIO México

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El ancestral trabajo del tabernero era casi el cuarto poder del pueblo o del barrio. Conocía a todos y todo, y parte de su trabajo era la charla, la tertulia y esa vidilla social. Hoy la interacción se podría resumir en: “¿Qué quiere? – Un café – Son 60 pesos – Aquí su café”. FIN.

Como muchos otros empleos, hay actividades que se han vuelto altamente operativas y, por lo tanto, automatizables. Pero, ¿y la charla? ¿y ese toque cálido, dónde quedarían? Así que hoy hablaremos de robótica.

Todos conocemos grandes nombres como Boston Dynamics, que maravillaron al mundo con sus robots (aunque la empresa se ha vendido varias veces y nadie sabe qué hacer con ella). A estos podemos agregar el sector militar con los no tan simpáticos drones militares, así como la industria automotriz, la de almacenes y muchas otras (desde BMW, Alibaba, Inditex, Walmex y otras que ya están haciendo un uso intensivo).

Así que sí, tenemos robots soldado, robots transportistas, robots mozos de almacén, robots recepcionistas de hotel, robots camareros… ¡Alto! ¿robots camareros? Un restaurante de Florida ha, digamos, contratado un robot camarero por un módico precio de 999 dólares al mes (foto). El robot se utiliza para llevar la comida de la cocina a la mesa del cliente. Como los robots son más eficientes realizando esta tarea, los camareros humanos pueden dedicar más tiempo hablando con los clientes, lo cual se está traduciendo en un aumento de las propinas.

Y no sólo sucede esto en Estados Unidos: desde Beijing a la periferia de Barcelona ya empiezan a dar servicio a tal grado ¡que los clientes están más contentos por el incremento de eficiencia!

¿Y por qué un restaurante iba a contratar a un robot? Existen varias razones: son más económicos que contratar a un camarero humano (además que no hay que pagar extras legales/sociales/fiscales por ellos), son más eficientes, pierden menos tiempo hablando con los clientes, pueden doblar o triplicar turno, no tienen problemas personales (todavía), no se ponen enfermos (aunque requieren mantenimiento), pueden complementar a una plantilla humana cuando es difícil encontrar personal cualificado, etc., etc.

Pensemos ahora en otros sectores. Un camión autónomo podría conducir casi 24/24 legalmente (bye, sindicatos), los almacenes ya operan con brutal eficiencia, los bancos usan chatbots (es software, pero tomemos la idea), la limpieza (desde la doméstica a la industrial), la inspección de infraestructuras, la vigilancia activa privada y, cualquier día, la pública. Ciertamente hay entornos nicho donde la peligrosidad hace obvio el cambio, pero no son de un impacto social relevante, sin embargo, muchos de los anteriores pueden cambiar la forma en la que convivimos intensamente.

¿Y dónde queda ese toque personal del servicio? Pues probablemente en el pasado ¿Y qué tiene de bueno todo esto? Por un lado, creará muchos empleos cualificados en nuevas industrias, permitirá al pequeño comercio competir con el grande y generará más ahorros y sinergias que justifiquen los bonos de muchos CEO ¿Y dónde quedarán los empleos del personal poco cualificado? Pues probablemente cada vez más perjudicados. Este futuro sí tiene un lado muy complicado para un sector nada pequeño de la población

¿Entonces cómo será el futuro? Bueno, el futuro es muy largo, pero sí, será robotizado, aunque no será inmediato, ya que la robótica abarca cinco áreas de estudio y desarrollo que aún tienen mucho camino por mejorar en cuanto a capacidades:

1. La comunicación con un usuario (Operator interface).

2. El desplazamiento por su entorno (Mobility or locomotion).

3. La interacción con el entorno (Manipulators & Effectors).

4. Ejecutar acciones, tomar decisiones o aprender de forma autónoma (Programming).

5. La obtención de información del entorno (Sensing & Perception).

Sí, todas ellas mezcladas y primas-hermanas de los sistemas de Inteligencia Artificial y Machine Learning, empezando por los sistemas de reconocimiento visual.

El ser humano es social y nunca dejará de serlo, pero ¿cuánto nos importa quién o qué nos traiga la comida y los paquetes a casa? ¿Quién o qué organiza la tienda de la esquina? ¿Si el taxi va solo? ¿Y si mi café llega rápido y el humano de servicio simplemente está ahí para ser simpático? Aunque no nos cobren menos, ¿nos opondremos? Ciertamente siempre habrá lugar para una panadería con calor humano, y habrá una reacción, como las verduras orgánicas actuales, que compensará la robótica, pero el sector buscará capitalizar esos ahorros

¿Cuán importante es el factor humano en estas profesiones sustituibles por robots?

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Los autores de este artículo:

Jordi Rodríguez Oliver es Senior Project Manager, Insight & Innovation en Amazon México. Escríbele a Jordi.ro.ol.gemba@gmail.com

Germán Talón es CTO en nsign.tv. Síguelo en @GermanTalonR

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