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¿Por qué COVID-19 no “rompió” a Internet?

Redacción CIO México

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Apenas unos meses después de su 51º año de existencia, Internet ha demostrado su flexibilidad y capacidad de supervivencia. Ante la rápida explosión del tráfico mundial de entidades privadas, públicas y gubernamentales que han exigido a sus empleados trabajar desde casa para ayudar a frenar la propagación del Coronavirus, algunos expertos se preocuparon de que el ataque del ancho de banda pudiera poner de rodillas a Internet.

Todo indica que, aunque ha habido “puntos calientes”, la infraestructura de Internet se ha mantenido hasta ahora, lo que supone una especie de resquicio de esperanza en una situación de emergencia.

¿Cómo está manejando Internet esta situación?

Lo primero y que, sin duda, quizás ya sepa: ¿cómo es Internet? Consiste en enlaces de acceso que mueven el tráfico de los dispositivos individuales conectados a enrutadores de gran ancho de banda. Estos enrutadores son los que se encargan de mover el tráfico desde su fuente por el mejor camino disponible hacia su destino usando TCP/IP. El núcleo por el que viaja aquel tráfico está formado por redes individuales de fibra óptica de alta velocidad que se conectan entre sí para crear la red troncal de Internet.

Las redes centrales individuales son propiedad privada de los proveedores de servicios de Internet (ISP) de primer nivel, gigantescos portadores cuyas redes están unidas entre sí. Entre estos proveedores están AT&T, CenturyLink, Cogent Communications, Deutsche Telekom, Global Telecom and Technology, NTT Communications, Sprint, Tata Communications, Telecom Italia Sparkle, Telia Carrier y Verizon, por mencionar algunos de los más importantes.

Estos proveedores de servicios de Internet de red troncal conectan sus redes en puntos de interconexión, instalaciones de propiedad neutral con conmutadores y enrutadores de alta velocidad que mueven el tráfico entre los pares. A menudo son propiedad de terceros —y a veces sin fines de lucro— que ayudan a unificar la red troncal. La infraestructura de la red troncal depende de los enrutadores más rápidos, que pueden ofrecer velocidades troncales de 100 Gbps. El equipo de Internet es fabricado por diversos proveedores, entre ellos Cisco, Extreme Networks, Huawei, Juniper Networks y Nokia.

Cisco analizó las estadísticas de tráfico con los principales operadores en Asia, Europa y Américas, y sus datos muestran que, típicamente, el punto más congestionado de la red “se produce en los puntos de interconexión entre proveedores”, de acuerdo con Jonathan Davidson, vicepresidente senior y gerente general del Grupo de Infraestructura de Escala Masiva de Cisco. “Nuestro análisis en estos puntos muestra un aumento del tráfico del 10% al 41% sobre los niveles normales”, declaró Davidson.

“En todos los países (con puntos de referencia en Hong Kong, Italia y Francia y Rusia que registran los mayores saltos de tráfico), el tráfico se disparó tras la decisión de cerrar los negocios no esenciales y mantener a la gente en casa. Desde entonces, el tráfico se ha mantenido estable o ha experimentado un ligero aumento en los días siguientes”, precisó.

Aunque, en general, la historia ha sido positiva, la situación no ha sido perfecta. Ha habido una variedad de interrupciones de acuerdo con los vigilantes de tráfico de ThousandEyes, que elaboran informes semanales sobre las interrupciones entre los ISP, los proveedores de nubes y los servicios de conferencias.

A escala mundial, el número de interrupciones de los ISP alcanzó un récord de 250 durante la semana del 20 al 26 de abril, 124 de las cuales ocurrieron en Estados Unidos. El número de interrupciones es el más alto desde finales de marzo, pero dos problemas —los cortes de fibra en la red de CenturyLink y una amplia interrupción de Tata Communications— ayudaron a aumentar ese número. Típicamente, sin embargo, estos problemas no han sido causados por las redes que se encuentran saturadas por el tráfico existente.

El acceso a Internet no es universal

Existe un problema general que la crisis de COVID-19 está iluminando: la brecha digital. Para unos 3,700 millones de personas en el mundo, el acceso a Internet no está disponible o es demasiado caro, y eso es palpable cuando la conectividad con el mundo exterior se vuelve esencial.

“El acceso a Internet se ha convertido en algo cada vez más vital para nuestra salud, seguridad y supervivencia económica y social. A medida que las ciudades y los países de todo el mundo piden a sus ciudadanos que se queden en casa, miles de millones de nosotros tenemos la suerte de poder depender en gran medida de la Internet para llenar los vacíos en nuestro trabajo y en nuestra vida”, escribió Tae Yoo, vicepresidente superior de Asuntos Corporativos de Cisco en un blog sobre la brecha digital.

“No hay una manera fundamental sobre cómo resolver este problema”, explicó Dan Rabinovitsj, vicepresidente de conectividad en Facebook. “Se va a necesitar mucha inversión e innovación por parte de los operadores de redes para sacar los costos del ecosistema y, así, poder invertir más dinero en la red. La infraestructura está teniendo su momento ahora mismo, todo el mundo depende de ella”.

Y es que Internet se está moviendo de “enorme” a absolutamente masiva. “Está pasando de ser crítica a ser esencial para las economías, las empresas y los gobiernos”, aseveró Davidson, de Cisco. “Como resultado del COVID-19, estamos teniendo una visión de lo que es la Internet del futuro”.

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